El síntoma típico es el dolor torácico. Se define como dolor torácico cualquier molestia o sensación anómala presente en la región del tórax situada por encima del diafragma. El dolor torácico puede tener su origen en los diversos tejidos de la pared torácica y en las estructuras intratorácicas y constituye aproximadamente el 5% de las urgencias hospitalarias. La cardiopatía isquémica aguda (infarto del miocardio, angina inestable, angina de reciente aparición) constituye la causa más frecuente y potencialmente fatal de dolor torácico.
El dolor de origen miocárdico tiene lugar cuando la oferta de oxígeno al corazón es insuficiente en relación a sus necesidades; esto ocurre cuando el flujo de sangre coronario es inadecuado. El dolor emerge a través de los cuatro o cinco primeros segmentos torácicos. Estos segmentos espinales reciben también fibras sensitivas procedentes de otras estructuras: esófago, estructuras óseas y musculares, que pueden producir molestias difíciles de diferenciar del dolor cardíaco.
El dolor torácico típicamente anginoso es referido a menudo como opresivo, como un peso que “le aprieta el pecho” . Es típicamente retroesternal, y puede tener irradiación a miembro superior izquierdo y a mandíbula. Si por el contrario se irradia hacia el esternón y/o la espalda puede ser debido a disección aórtica, trastorno esofágico o proceso gastrointestinal, aunque no excluye el origen cardiaco.
Es típico del dolor torácico de origen cardiaco que sea más frecuente por la mañana, con el primer esfuerzo, o que surja cuando el paciente realiza algún ejercicio tales como subir escaleras o subir cuestas. Puede ir acompañado de cortejo vegetativo que incluye sudoración fría, nauseas y vómitos.
El dolor de origen cardiaco no se modifica con los movimientos (esto se asocia con las causas pulmonares o musculoesqueléticas).