Madrid, 26 de Enero 2007
Alberto Bartolomé
El médico de primaria debe inculcar a sus pacientes la importancia de la prevención cardiovascular que debe empezar en la infancia y ha de llegar hasta la edad adulta, afirma José Ángel Cabrera, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Quirón Madrid.
Cuidar los factores de riesgo, como el tabaquismo y evitar malos hábitos en la alimentación son actuaciones tremendamente efectivas que se pueden llevar a cabo desde el primer nivel para reducir la incidencia de patología cardiaca, ha asegurado Ángel Cabrera, que cree que el médico de primaria tiene por delante una gran labor no sólo en actividades preventivas de patologías cardiovasculares, sino en el seguimiento diario del paciente.
"El control de postinfartados, valoración de la efectividad de la rehabilitación, tratamiento del enfermo con angina estable, son labores en las que el médico de primaria debe estar involucrado. No hay que olvidar tampoco la monitorización periódica de la tensión arterial y el colesterol. Todas estas hacen que las patologías cardiovasculares sean la causa más frecuente de consulta en los centros de salud".
A su juicio, en el campo de las arritmias tiene una labor fundamental: "detectarlas, ver si existe un sustrato anatómico y la posibilidad de taquicardias. También ha de controlar a los pacientes con insuficiencia cardiaca, una afección que cada año genera más gasto y requiere más atención asistencial".
Formación
Para formar al médico del primer nivel en salud cardiovascular, los Laboratorios Bexal han puesto en marcha el Curso de Salud Cardiovascular para Médicos de Atención Primaria, dirigido por José Ángel Cabrera y Javier Higueras, del Servicio de Cardiología de la Fundación Jiménez Díaz.
Éste alertó del aumento de la incidencia de la enfermedad cardiovascular en la población femenina debido a la copia de malos hábitos antes predominantemente masculinos como el tabaquismo. El programa consta de dos módulos: el primero, centrado en los factores de riesgo, como la hipertensión, colesterol, tabaquismo y prevención primaria, y el segundo dirigido al tratamiento de la enfermedad arterial coronaria, arritmias, insuficiencia y parada cardiaca, y rehabilitación.